Crítica: Sangre de Zeus (2020)

30.11.2020

Valoración 2/5

Netflix una vez más ha apostado por Powerhouse animation para llevar a cabo un nuevo proyecto de animación. La compañía que ya trajo a nuestras pantallas Castlevania y parece encontrar el éxito con su fórmula ha apostado por un nuevo proyecto en el que toman las raíces de la épica griega para desarrollar una historia sin perder el estilo anime violento con el que se caracterizan. Así es como nace Sangre de Zeus, un proyecto de muy corta duración, únicamente 8 capítulos de 30 minutos que nos muestran parte del panteón griego mediante una historia de dioses y demonios.

Sangre de Zeus nos presenta en primera instancia a Heron, un chico que, junto a su madre, malvive a las afueras de una ciudad de la cual lo han repudiado por ser el origen de una supuesta maldición en la urbe. Esta ciudad se ve atacada por unas extrañas fuerzas demoníacas durante la noche, desencadenando los eventos por los que Herón rápidamente descubrirá que es hijo de un dios, nada más y nada menos que de Zeus. La trama desarrolla a lo largo de sus 8 capítulos la historia de Heron y su relación con el Olimpo y la siempre despechada Hera.


Sangre de Zeus tiene una capacidad perfecta para desarrollar su historia al más puro estilo de la tragedia grecolatina. Desde su comienzo podemos tener la sensación de que lo que nos cuentan es una leyenda griega sobre un pobre chico llamado Heron, sin embargo, esta es totalmente inventada y original. Desde luego, esto le da una gran originalidad a la obra y hace que, excepto ciertos elementos, la obra se vea con gran proximidad a la mitología original. No obstante, al mismo tiempo han desarrollado elementos totalmente novedosos y externos a la mitología original como es la inclusión de unos seres denominados como demonios a lo largo de la serie. Estos, sin embargo, son incluidos con un sentido más o menos orgánico y no son demasiado invasivos en su presentación, sino que podrían ser perfectamente parte de una leyenda conocida. Podríamos decir que la sensación que nos causa la forma en la que se construye la historia es digna de ser relatada por Homero. La obra de Netflix nos consigue trasladar exitosamente a un relato griego al mismo tiempo que no pierde frescura y añade propuestas nuevas de cosecha propia.


La historia comienza con gran fuerza, un primer capítulo más que aceptable desarrolla y presenta ligeramente los personajes con bastante éxito. Sin embargo, en cuanto a guión se refiere podemos decir que en el primer capítulo, incluso en el segundo si somos benevolentes, se acaba toda la grandiosidad que prometía la obra. Sangre de Zeus prometía un gran desarrollo épico en su primer capítulo que se acabó enturbiando debido a un desarrollo nefasto de los elementos de guión. Llenos de clichés, conveniencias y deus ex machinas la obra consigue mantenernos enganchados a lo largo de sus 8 capítulos únicamente debido a su cuidado diseño de personajes y la esperanza de que mejore en algún punto. No me malinterpretéis, la obra no es horrible, se puede ver, sin embargo, lo que en un primer momento promete ser un desarrollo interesante con tramas ricas no pasa de ser un anime decente que tampoco será muy recordado. Como serie para ver una tarde y entretenerse es más que válida, sin embargo, tiene demasiados fallos que al ojo del espectador mínimamente atento son molestos. Continuamente se presentan elementos que parecen de importancia capital y acaban perdiendo importancia o cualidades a lo largo de los capítulos según interese para el bien de los personajes, lo que aunque no es horrible, enturbia un poco la experiencia. Por otro lado, los personajes son extremadamente planos, aunque podrían haber tenido un fácil desarrollo moral y batallas internas que parecen estar de manera obvia, estas no acaban de ser desarrolladas por el guión y acaban resolviendo cualquier problema de la forma más maniquea y previsible posible. Lo mismo sucede con el propio rumbo de la trama, lo que podía haber sido un anime de intrigas políticas en un sitio tan interesante como el Olimpo, no pasa de ser una guerrilla absurda en la que ni las motivaciones se dejan claras más allá de los "buenos muy buenos" y los "malos muy malos".

No obstante, la obra nos deja con la sensación clara de que no ha sido aprovechada por errores externos al desarrollo creativo. Los 8 capítulos dan una sensación continua: la prisa. Todo sucede demasiado rápido haciendo de momentos que deberían ser emotivos o tristes simplemente momentos de ligera reflexión por que el espectador no ha tenido tiempo de empatizar con ninguno de los personajes por que, principalmente, ni siquiera los conoce bien. No me sorprendería que esta situación de prisas y plazos de entrega fuesen propiciados por un Netflix que parece cada vez más poner por delante la cantidad que la calidad, algo que, a la larga, quizás suponga su desbanco frente a otras plataformas que se centran en series de mayor calidad. En Sangre de Zeus podemos ver una trama que no es mala, para nada, si no que está trabajada a prisas y sin el tiempo necesario para atender al detalle. Esto también se ve reflejado en la animación ya que la cantidad de segundos en planos estáticos así como las bajadas de frame en escenas de acción son tales que la famosa animación de Dragon Ball Super parece un trabajo maestro. Una trama mal desarrollada y una animación que en ocasiones luce amateur provoca que un proyecto que prometía se quede en el cajón del olvido.


Sin embargo, no todo es malo, sino que hay un elemento más que me gustaría destacar. Uno de los elementos que más me han llamado la atención de la obra son sus diseños. Estos son construidos con muchísima calidad, bien pensados y bastante bien utilizados para definir la personalidad del personaje. De hecho estos permiten identificar ciertos dioses que en ningún momento son identificados por la continua falta de tiempo. Además, un gran detalle por parte de Powerhouse es incluir lo que se denomina "libro de arte" -storyboard, diseños, diseños descartados...- en los créditos de cada capítulo. Una minuciosidad que puede hacer ganarse a más de un espectador y refuerzan el cariño por la empresa animadora que siempre ha parecido cuidar bastante sus productos, a excepción de lo sucedido con este.

En conclusión, podemos decir que Sangre de Zeus es una buena serie de domingo por la tarde en el caso de que no tengas muchas ganas de pensar o de ver un producto de una calidad impresionante. Si no eres muy exigente puedes disfrutar con creces de esta serie sin ningún tipo de problemas. Para los más analistas esta serie es un crimen, por mostrar una idea interesante y convertirla en un objeto vacío; demostrando así la actitud que han desarrollado algunas productoras en los últimos años en cuanto al detalle en sus series y películas. En definitiva, mejor o peor, Sangre de Zeus no es una mala experiencia y en cuanto a su duración vale la pena verla y crear tu propia opinión.

Miguel Alfaya

Gallego afincado en Madrid y amante de su tierra. Fan del cine, los videojuegos y la cultura japonesa desde bien pequeño. Amante de la animación y los VFX aportará en Planos y Pixeles una visión propia de los videojuegos el cine y todo lo que puedas poner en tu pantalla.    

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