Crítica: Final Fantasy XV (2016)

07.10.2020

Valoración: 3.5/5

Uno de los avances para la next gen que más interés ha causado ha sido el trailer del nuevo Final Fantasy XVI, lo nuevo de Square Enix no ha dejado indiferente a nadie en su primera aparición como proyecto. Sin embargo, la franquicia de rol japonés más grande sigue teniendo cosas que ofrecernos, siendo una de estas, la anterior parte de la misma saga: Final Fantasy XV; un juego que ha envejecido bastante bien durante estos 4 años.


Final Fantasy XV nos pone en la piel de Noctis Lucis Caelum, un príncipe el cual tendrá que emprender un viaje por el continente para salvar de una u otra forma su país y sus gentes del malvado imperio Niflheim. No obstante, este no está solo, sino que cuenta con la compañía de 3 amigos inseparables: Ignis Scientia, su consejero; Prompto Argentium, su amigo de la infancia; y Gladiolus Amiticia, su guardia real y su maestro en combate. Con esta compañía y al volante del coche real, el Regalia, vagaremos por el continente para ganarnos el honor de ser rey a la vez que librar Lucis de la amenaza del imperio y de una extraña plaga conocida como Cadentes.

Square Enix no nos propone una historia innovadora, desde luego, es una premisa que hemos afrontado una y otra vez en todos los medios audiovisuales: el héroe fuera del hogar que tiene que luchar contra un malvado imperio. Sin embargo, es en su ejecución donde el estudio japonés muestra sus cualidades. La historia de FFXV gira alrededor de la amistad, como no podría ser de otra forma, sin embargo, al contrario que entregas anteriores esta es más creíble, ya que los protagonistas son compañeros de toda la vida; con sus rencillas y dinámicas de grupo establecidas. Los 4 personajes son carismáticos y tienen sus peculiaridades, siendo quizás Noctis el único que es un poco más plano para poder amoldarse al jugador. En el desarrollo de la historia Square Enix desenvuelve de forma muy creíble estas amistades y las rencillas que se van creando a lo largo de la historia, así como el complejo de inferioridad de uno de los personajes -sin duda, un momento entrañable de la historia-. Sin duda, lo que mejor maneja el equipo a cargo de Tetsuya Nomura es la capacidad de empatizar con los personajes y el vínculo emocional jugador-trama. Además, una muy aceptable película de animación 3D y un corto anime gratuito hacen una introducción al universo de Lucis, permitiendo al jugador anticipar ciertos elementos de la extensa trama y conocer en profundidad a los protagonistas de la historia, así como sus inquietudes. Además, por si no fuese suficiente existen varios DLCs que añaden contenido propio a los 3 personajes acompañantes, así como una necesaria historia sobre el villano principal, el cual se vuelve muy interesante a lo largo de la trama.


A pesar de estos aspectos positivos, no podemos hablar de una historia perfecta, ni mucho menos. Esta se concentra principalmente en los actos finales de la historia en los que se nos restringe la opción del mundo abierto, ciñéndonos a una historia lineal donde la trama brilla todo lo que le faltó con anterioridad. Sin duda, los primeros compases de la historia son lentos y algo anodinos, haciéndonos avanzar por pura inercia hasta que entramos en una recta final donde se condensa demasiada información. Esto se debe principalmente a un equipo muy poco experimentado en la narrativa de mundo abierto que para explotar sus mejores cualidades tiene que recurrir a lo más clásico en la saga, la historia lineal. Por otra parte, uno de los principales problemas de esta entrega -además de haber concentrado la historia demasiado hacia el final- es la poca capacidad de explicar elementos del mundo. FFXV te sitúa ante un mundo riquísimo, donde conviven todo tipo de personalidades, magias, reyes ancestrales, monstruos e incluso dioses -conocidos como sidéreos-; sin embargo en varias ocasiones cada uno de estos elementos son muy pobremente desarrollados a lo largo de la historia, dejando sin aprovechar un filón importante; especialmente en el caso de los sidéreos y los monarcas pasados. No obstante, aún con sus errores la trama es interesante y cuenta con varios giros que la hacen buena en su desarrollo, aunque no magistral.

En cuanto a su jugabilidad es un juego divertido y accesible para una gran cantidad de jugadores. El combate es muy sencillo y alejándose de la línea de combates por turnos más clásica en la saga, optan por una forma de combate a tiempo real con unos movimientos muy vistosos. Este se caracteriza por un sistema de debilidades y fortalezas entre armas y elementos, al que se añade una ristra de consumibles, que hace que el jugador tenga que tomar decisiones estratégicas a la hora de enfrentarse a cada uno de los enemigos. Sin embargo, uno de los defectos más flagrantes del combate es su escasa capacidad de retar al jugador, este únicamente tiene que presionar un botón o dos para realizar acciones. Esta limitación convierte el combate, aunque vistoso, en un enfrentamiento puramente estadístico y de uso de consumibles. Aunque pudiera parecer que Final Fantasy XV se busca acercar a un sistema hack and slash este se queda corto en cuanto a combos y no llega tampoco a tener la profundidad de un sistema de combate soulslike; quedándose así en una extraña tierra de nadie.


Por otra parte, cualquiera podría distinguir que estamos ante un juego de origen nipón, se hace notar mediante una gran cantidad de estadísticas y árboles de habilidad interminables con buffs estadísticos casi matemáticos e imperceptibles adornan los menús del juego. Sin embargo, toda esta cantidad de mejoras apenas son perceptibles y son escasamente importantes, volviendo esta sensación de profundidad una mera ilusión. Otro de los problemas es las pocas veces que el jugador se siente retado. La dificultad es únicamente impuesta por barras de vida kilométricas y golpes devastadores de los enemigos, sin embargo, tras descansar un poco hasta el nivel correcto, estos no suponen mayor esfuerzo que un adorable chocobo. FFXV impone su sensación de dificultad de una forma poco orgánica, no premia la habilidad sino que se convierte en una barrera superada solo por el farmeo. Ante un sistema de combate deficiente la dificultad se impone de una forma muy poco integrada y gratificante.


Por otra parte, se nota la escasa experiencia del estudio en el desarrollo de mundos abiertos para Final Fantasy, y es que nadie esperaría que este fuese el nuevo The Witcher 3, sin embargo, el mundo, aunque bellísimo, se siente muy vacío y monótono. Las misiones que acompañan este mundo son de escasa importancia narrativa y no ahondan ni en personajes ni en rasgos importantes del mundo siendo únicamente recados y mazmorras que en el mejor de los casos te proporcionarán un arma de mejor calidad. A pesar de esto, a los jugadores que les encanten los juegos de farmeo de nivel y de mazmorras estarán encantados con estos niveles, ya que, aunque a nivel narrativo sean absurdas y poco enriquecedoras, algunas de estas misiones son divertidas si eres fan de la dungeon más clásica. Al igual que el juego ofrece una gran variedad de misiones secundarias y actividades durante su curso principal, estas se enriquecen en su tramo postgame; añadiendo nuevas mazmorras más difíciles y misiones secundarias. Desde luego, en cuanto a contenido jugable no se quedaron cortos.


Final Fantasy tiene sus errores, de los que esperamos que Square Enix haya tomado nota de cara a su nueva entrega, pero es un juego más que disfrutable. Con las más de 80 horas que te puede ofrecer podrás disfrutar como un niño al menos 60 de ellas si te agradan este tipo de juegos. Desde luego es un juego curioso y divertido con una historia aceptable y unas mecánicas mejorables pero con potencial. Si quieres ir haciendo boca para la próxima entrega de Final Fantasy o si bien quieres introducirte de alguna manera en esta extensa saga, Final Fantasy XV es un juego que cumplirá más que de sobra tus expectativas y llenará muchas de tus horas.


Miguel Alfaya

Gallego afincado en Madrid y amante de su tierra. Fan del cine, los videojuegos y la cultura japonesa desde bien pequeño. Amante de la animación y los VFX aportará en Planos y Píxeles una visión propia de los videojuegos el cine y todo lo que puedas poner en tu pantalla.  

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