Crítica: Antidisturbios (2020)

04.11.2020

Valoración 4.5/5

En la era de oro de las series de televisión, varias plataformas españolas llevan ya varios años compitiendo por ofrecer un contenido de calidad que las diferencie de las demás. Esta lucha sin cuartel parece haber llegado a su ápice en 2020. A lo largo del año, Atresplayer ha apostado por Veneno; Netflix ha lanzado una nueva temporada de La casa de papel; HBO ha estrenado Patria y en breve sacará 30 monedas de Álex de la Iglesia; y Movistar + ha continuado su apuesta por dar voz a directores españoles con producciones como La unidad, La línea invisible o Antidisturbios. Precisamente es sobre esta última de la que vamos a hablar hoy. La serie estrenada en el mes de octubre y creada por Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen ha sido un auténtico éxito de críticas y audiencia, siendo considerada por muchos "la serie del año". 

Hace ya siete años que el dúo Sorogoyen-Peña inició su camino en el cine con su Stockholm. La primera película de Sorogoyen como director en solitario (en 2008 codirigió 8 citas con Peris Romano) dejó claro el talento de estos dos jóvenes cineastas (él como director y ella como coguionista) y fue reconocida con diferentes premios. Un inclasificable drama intimista, intenso e incómodo. Posteriormente llegó Que dios nos perdone, su primer thriller y la consolidación del talento como director del madrileño a través de un drama policíaco. La manifestación más clara de su talento vino con El reino. Su apasionante y asfixiante película le valió el Goya al mejor director a Sorogoyen y el de guion original al dúo. La película protagonizada por Antonio de la Torre les confirmó como dos creadores interesados en ahondar en los aspectos más polémicos de nuestra sociedad, en este caso la corrupción en la política. 

En 2019 llegó Madre, continuación del cortometraje homónimo del año 2017 que tuvo una nominación al Oscar. Mientras que el corto se situaba en la línea del thriller agobiante, el filme se centró en el drama psicológico, motivo por el que quizás no encontró mucho apoyo tanto de la crítica como del público. Fuese como fuese, su siguiente proyecto era un regreso al suspense y a la acción: su propia serie, Antidisturbios.

Esta nueva serie de Movistar + no sólo supone la vuelta de Sorogoyen y Peña al thriller, sino también a temas en los que parecen haberse especializado. El foco vuelve a estar sobre las élites del país: la policía y la justicia. Antidisturbios parte de un escenario en el que un desahucio realizado por seis policías se complica y tiene lugar una tragedia. El propio accidente y la investigación de un equipo de Asuntos Internos provoca un terremoto entre los seis antidisturbios que crea una tensión creciente e insostenible en el grupo. 

Precisamente es en la investigación de Asuntos Internos sobre el fallido desahucio donde reside el potencial de Antidisturbios. La trama protagonizada por la joven Laia Urquijo (gran papel de Vicky Luengo) es trepidante y no deja títere con cabeza: corrupción, abusos policiales, viviendas turísticas, machismo... Es posible, incluso, concluir que la trama de los propios antidisturbios no es más que un gran macguffin para que Sorogoyen y Peña nos lleven a donde realmente quieren. Por supuesto, es una herramienta muy bien utilizada y escrita, donde todos los miembros de la unidad "Puma 93" tienen una personalidad y un trasfondo bien elaborado.

Los actores que dan vida a este polémico grupo hacen un trabajo excelente. Sin excepción. Roberto Alámo, Hovik Keuchkerian, Patrick Criado, Alex García, Raul Arévalo y Raúl Prieto se alternan el protagonismo a lo largo de los seis episodios y están a la altura de unos personajes complejos y llenos de matices. La serie no pretende glorificarlos, pero tampoco castigarlos como villanos planos. Son, al fin y al cabo, personas con pros y contras. Para un servidor, están especialmente bien Raúl Arévalo, Roberto Álamo y Hovik Keuchkerian. Este último demuestra que pese a su irrupción tardía, es uno más en la amplia lista de actores talentosos que tiene nuestro país. 

El guion de la serie desborda inteligencia y se nota un buen trabajo de documentación para hacer verosímiles escenas y diálogos. Puede que no sea absolutamente redondo y tenga algunos altibajos durante los ocho episodios, pero el cómputo global es muy bueno, con situaciones que perdurarán en la memoria. Hay referencias a la actualidad e incluso personajes y momentos que referencian a la realidad. 

Antidisturbios se siente plenamente como un trabajo de Sorogoyen. El montaje eléctrico, marca de la casa, no decepciona. La cámara, siempre en movimiento, le añade ese ambiente agobiante ya característico de sus trabajos. Además, la banda sonora del ganador de un Goya, Olivier Arson, vuelve a ser un acompañante excelente en la creación del suspense. Por momentos la combinación de imágenes y sonido es un auténtico deleite audiovisual.

Con esta serie, se confirma que Sorogoyen es uno de los grandes directores actuales del cine español. Y no, no lo es sólo por sus plano secuencias (hay uno espectacular en el último episodio, por ejemplo) o alardes técnicos, sino sobre todo, porque es un autor que tiene muy claro lo que quiere contar y cómo quiere contarlo. Antidisturbios es una obra sobresaliente, muy buena, pero sobre todo necesaria. Absolutamente recomendada.

Juan de Mata Galarza

Tinerfeño llegado a Madrid en septiembre de 2019. Hace unos años desarrolló una afición por el cine que ha ido creciendo a lo largo del tiempo hasta convertirse en su pasión principal. En Planos y Píxeles escribirá sobre películas y series.   

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